lunes, 13 de octubre de 2008

Caricias de huérfano


Los niños jugaban a capturar la luz.

Era divertido saltar y jadear a la par, animados por la misma ilusión.

Era reconfortante notar las motas y el calor lamiendo sus dedos, como un reguero esperanzador.

Era decepcionante sentir cómo los rayos se escurrían, resbalando en un solo instante por las yemas.

Era muy doloroso. La cocinera del orfanato les había contado a aquellos niños desde que supieron escuchar que el Sol era el único padre que conocerían.

No hay comentarios: